POLITICA

Manolo Barge Para el peronismo es PASO o nada

Manolo Barge Para el peronismo es PASO o nada

Manolo Barge Para el peronismo es PASO o nada

El responsable del blog “Deshonestidad intelectual” se refirió a la pregunta del millón en el justicialismo: ¿Cómo se resuelve al pregunta por la unidad? “El de 2017 fue un voto más ideológico de lo que se cree. Absolutamente ideológico”, describió.

Por Enrique de la Calle

Manolo Barge es el responsable del mítico blog “Deshonestidad Intelectual”, de lectura imprescindible para los interesados en los debates que circulan en la blogósfera en torno al peronismo. Su reflexión sobre la unidad del justicialismo. ¿Cómo se logra? “Ni el Frente Renovador ni Unidad Ciudadana sumaron ni un solo puto voto que no sea peronista, que venga del progresismo o del no peronismo. Queremos analizar con categorías europeas donde hay un enfrentamiento de clases”, señaló.

APU: En una entrevista de la semana pasada, un colega suyo, el bloguero massista Omar Bojos, reflexionó sobre la “unidad del peronismo”. Para él, estamos ante un proceso largo, que no se va a dar en el corto plazo. ¿Cómo lo ve?

Manolo Bargue: En primer lugar, a Omar hay que darle medicamento para la memoria (risas). La misma situación actual se dio desde 1983 hasta 1987. Se había terminado el mito de que el peronismo ganaba todas las elecciones; Nación, provincia de Buenos Aires y las principales provincias estaban en manos del radicalismo. Tenían todos los medios de comunicación. Clarín y La Nación estaban de ese lado. El peronismo no tenía experiencia alguna de internas. Teníamos la “desorganización organizada” pero no había una estructura armada como tienen los partidos de masas. El peronismo funcionaba como una confederación, como se organiza el sindicalismo. Que los menores de 40 años se olviden de aquellos años, puede ser. Pero que los tipos que tenemos otra edad nos olvidemos es un un problema. Vale para los compañeros del massismo y para los de Unidad Ciudadana. En el 83 teníamos todo en contra y no sabíamos para donde disparar.

APU: Su mirada busca desdramatizar la situación actual del peronismo: se está en un momento que ya se conoce. ¿Entiendo bien?

MB: Algo más: en los ochenta fue peor. La clave en el peronismo no está en los dirigentes ni tampoco en la superestructura, está en la base social, en el sujeto histórico. Es algo que se estudia en Europa mientras acá se boludea con el concepto de “clientelismo” para entender el comportamiento de esa base social. ¿Cómo se explica, de acuerdo a la teoría del “clientelismo” el voto opositor a Cambiemos en los sectores populares? Si el Estado ahora lo tienen ellos.

APU: Con respecto al sujeto histórico recordé una entrevista que le realice al también bloguero Luciano Chiconi. Él decía algo parecido: el quiebre actual del peronismo se explica menos por las diferencias entre los dirigentes (Cristina y Sergio Massa, por caso) que por una fractura en la base social peronista. ¿Coincide con esa apreciación?

MB: La discusión sería interesante si no fuera solamente una coartada. El massismo en construcción es el nestorismo de 2017, la Concertación Plural, el voto premium de las clases medias. Lo que en joda decíamos en 2013 que el massismo era un frapasismo de derecha. El tema es que tanto el Frente Renovador como Unidad Ciudadana tienen un problema: buscan un voto de clase media, profesional, universitario, progresista. Ese voto se fue con Angeloz en el 89, y después se fue con Mauricio Macri. Van por votos que nunca van a tener. En nombre de “el peronismo es delincuencia” no los van a votar. El de 2017 ha sido un voto más ideológico de lo que se cree. Absolutamente ideológico.

APU: ¿Cuando se refiere a ese voto “ideologizado” habla de Unidad Ciudadana o de todo el panperonismo?

MB: Hay un estudio que circuló antes de las elecciones, hecho por Cambiemos, que dice un 40% de los argentinos cree que el peronismo es igual a delincuencia y mafia. Mientras, el 36% considera que el peronismo es igual a pueblo, justicia social, nación y patria. Los famosos dos tercios. Es un estudio de ellos. El planteo de Luciano sería cierto si el Frente Renovador tuviera acceso al voto que persiguió la renovación desde los 80 para acá. Es decir, el voto de clase media. Aquel que disfruta del beneficio de las obras sociales, del trabajo formal, pero quiere asimilarse a lo que es la alta burguesía. El “bobó” en francés, el burgués bohemio como le dicen en Francia. Lo que para Capussotto es el “padre progresista”.

APU: En estas semanas aparecieron fotos de dirigentes peronistas de diferentes espacios; tal vez, la más destacada fue la de Gustavo Menéndez, titular del PJ, con Massa. ¿Sirven esas fotos para pensar un acercamiento concreto?

MB: Muestran voluntad de acercamiento. Porque los que deciden no son los dirigentes, son los votantes.

APU: Son los votantes. Pero usted no acepta que haya al interior de la base histórica del peronismo un quiebre, entre pobres y clases medias bajas, para decirlo de modo esquemática.

MB: No digo que no exista algo de eso, pero es sesgada esa descripción. El Frente Renovador sacó un 10%, eso no puede ser la clase media baja de la provincia de Buenos Aires. Ni el Frente Renovador ni Unidad Ciudadana sumaron ni un solo puto voto que no sea peronista, que venga del progresismo o del no peronismo. Queremos analizar con categorías europeas donde hay un enfrentamiento de clases.

APU: Miro los mismos números desde otro lugar: no deja de ser cierto que en 2011 la base peronista votaba a un solo espacio, y en 2017 votó en provincia de Buenos Aires a tres diferentes (en 2015, votó a dos). Si le damos prioridad a la base social sobre los dirigentes. ¿Ese quiebre no nos está diciendo algo?

MB: La unidad no es emocional, porque nos amamos. Es la suma del 36% de Cristina, 6% de Randazzo y el 10% de Massa. ¿Qué hizo en 2015 Cambiemos? Una interna donde pudo sumar los votos de diferentes espacios. La cuestión no es tanto quien no vota a Cristina o a Massa. La cuestión es quién no vota a Macri o a María Eugenia Vidal. Tenés que armar la cosa de manera de juntar a todos los que nunca van a votar al del otro lado.

APU: Entonces, para usted la clave sigue siendo unas PASO como solución a la pregunta por la unidad del peronismo. Hay otros que piensan que la unidad se va a dar vía una puja política y electoral, por fuera de esa herramienta. Y después, en todo caso, será el balotaje el que ordene.

MB: El tema es por qué Macri las usó y le salió bien. La pregunta clave es: ¿Quién tiene la última palabra? El votante. ¿Por qué el Frente Renovador no quiere las PASO, porque las pierde? En 2013 las quería y se las negaron, porque sabían que ganaban. El problema es que hay muchos caciques y poca indiada. Felipe Solá es un tipo que tiene mucho olfato y fijate cómo se está moviendo ahora.

APU: Tengo la sensación de que siempre terminamos cayendo en las responsabilidades de uno u otro dirigente para analizar por qué no se hacen las PASO en el peronismo. ¿No habrá que pensar en algo más estructural para entender por qué el espacio político que las creó nos las usa?

MB: El problema es que con las PASO vos tenés que competir, les das espacio a los Tano Menéndez, que te pueden ganar. El problema está ahí: hay muchos que viven de la rosca política y no quieren que se abran los espacios para una competencia electoral.

APU: ¿Ve que el peronista está burocratizado, es decir, colonizado por una capa dirigencial que vive más de la rosca que de los votos?

MB: Algo más brutal, está “lilitizado”. Funcionan como Carrió, saben putear y nada más. Pero una cosa es la capa dirigencial y otra la base electoral. El peronismo está en una etapa de recambio. El puebo peronista se ha caracterizado por tirar generaciones enteras de dirigentes por la ventana y seguir avanzando. El tema es dónde focalizás la mirada: si lo hacés desde la base permanente o desde la clase dirigencial. En la base social no se da el puterío que vemos entre los dirigentes.

APU: En ese punto le interesa la figura de Gustavo Menéndez, actual intendente de Merlo y presidente del Partido Justicialista. Menéndez sabe lo que son las PASO…

MB: Es inmune al arrebato. Estuvo dentro del peronismo durante 20 años, cagándose a trompadas con Othacehe, nada menos. No lo vas a arrebatar. En 2003 jugó con Néstor y le ganaron a Othacehé, que iba con Rodríguez Sáa. Lo dejaron de lado y al otro día volvió a empezar. En 2011, fue a pedir que le dieran una lista para competir. En 2013, jugó con Massa y volvió a ganar. Y lo volvieron a dejar de lado. En 2015 finalmente le ganó a Othacehé. Es un tipo muy respetado entre las segundas líneas del peronismo. Él sabe que las PASO te permiten construir poder. Macri también lo supo. En el peronismo es PASO o nada. Lo que dicen otra cosas es porque no piensan. Cambiemos tiene el 40%. Si vamos separados para ver quién llega al balotaje, cualquier espacio peronista va a terminar perdiendo por más de 10 puntos.

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