N° de Edición 6465
NACIONAL

Argentina volvió a gritar Ni Una Menos

Argentina volvió a gritar Ni Una Menos.

Hace tres años que la historia empezó un proceso de cambio. El 3 de junio de 2015 las calles se llenaron de voces cargadas de bronca que pedían justicia por aquellos femicidios que manchaban con sangre la sociedad. El domingo, se cumplieron tres años de aquel día histórico y el lunes se realizó una marcha desde Plaza de Mayo hasta el Congreso.

Por Mailén Britos
britoscostamailen@gmail.com
Twitter: @mailenbritosC

Bajo la consigna de “Aborto seguro, legal y gratuito” miles de mujeres marcharon con pañuelos verdes en sus cuellos, muñecas y mochilas. El domingo varias actrices, periodistas, guionistas y escritoras se hicieron presentes en el Congreso pidiendo también por la despenalización del aborto.

2015 fue un año inolvidable para las mujeres: en marzo de ese año se convocó a activistas, periodistas y comunicadoras feministas a la Biblioteca Nacional para dar charlas acerca de la violencia de género y el 10 de mayo se conoció el asesinato de Chiara Paez, una niña de 14 años que estaba embarazada de ocho meses fue asesinada y enterrada por su novio lo cual generó una gran conmoción social.

“Este hecho fue muy resonante y se genera una convocatoria el 3 de junio lo cual fue una movilización grandiosa por toda la bronca y furia, lo cual generó que al año siguiente sea el doble de gente que se movilizó”, expresó Silvina Silva referente del frente de mujeres de La Matanza en diálogo exclusivo con Diario NCO.

Anualmente, en cada colectivo feminista se llevan a cabo una serie de debates, talleres que abordan desde la información acerca del aborto hasta la contención a alguna compañera que sufre violencia en su casa. Cerca de la fecha de la marcha, se empieza con un proceso de volanteo en las calles o de pintadas de las paredes bajo el lema de “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”.

“Hoy en día estamos desarrollando espacios de género donde nos sentamos exclusivamente a charlar situaciones que nos hayan pasado a nosotras, a vecinas o amigas. No es solamente llevar el caso sino ver como lo abordamos, como contenemos, también detectar la violencia que no es solo un cachetazo, sino que puede ser psicológica, simbólica o laboral”, comentó Meri Lozano, referente del colectivo Vivas Nos Queremos a este medio.

El amor no duele

Muchas son las mujeres que marchan bajo la consigna de #NiUnaMenos, debido a que muchas sufren violencia física, psicológica o verbal en diferentes ámbitos de su vida: ya sea en una relación con su pareja, en los comentarios que recibe en la calle o en el espacio laboral. Por eso los movimientos de género tienen como objetivo principal poder salvarlas de aquellas situaciones.

Silvina Silva, señaló que en el distrito de La Matanza cada vez son más las mujeres que se acercan buscando una herramienta o un anclaje donde puedan ser escuchadas y transmitir aquello que les pasa como un hecho que las viene marcando históricamente. Respecto a esto, lo que hacen es reunirse con un grupo de personas o presentarse en colegios para conversar y generar una conexión con las mujeres.

“La violencia hace que haya un género opresor y un género oprimido lo cual genera que la mujer se sienta sola. La clave es hacer que la compañera se sienta acompañada y empoderada, de eso se trata, de empoderar a la mujer. Hay que hablarle y decirle que su opresor está haciendo un trabajo psicológico para alejarla y hacerla sentir sola”, continuó Lozano.

En la misma línea, la referente de Vivas Nos Queremos confesó que ella a los 21 años estaba inmersa en una relación violenta y no podía salir, pero que gracias a unas compañeras se dio cuenta que no estaba sola y que gracias a la fuerza que le transmitieron, ella pudo tomar el impulso para cortar con aquella relación tan agobiante.

Históricamente siempre existieron agrupaciones que luchaban por los derechos de la mujer, en 1970 se dio origen a la Unión Feminista Argentina que luchaba contra la opresión del género masculino. Hoy en día, los movimientos feministas forjaron una fuerza imbatible que lograron llenar las calles del país, e incluso meterse en el congreso para que se dé pie a la sanción de la ley por la despenalización del aborto.

“El feminismo es justicia social, se trata de empoderar a la mujer y a las entidades femeninas como las comunidades lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTB). Se debe conocer a las mujeres como personas que tienen capacidad y derechos iguales a lo de los hombres. El movimiento feminista es como unos lentes violetas, una vez que te los pones comienzas a ver las cosas de formas diferentes”, comentó Lozano.

Desde su perspectiva personal, Silva remarcó que se dio un proceso de construcción y de ebullición constante del movimiento feminista de todos los sectores. Para ella, este proceso es un quiebre cultural o un cambio de paradigma que visibiliza los movimientos de las mujeres y que no es casual, sino que comenzó hace tres años atrás con el estallido de #NiUnaMenos.

Ley de la despenalización del aborto

Hace 12 años que la ley se presenta en el Congreso pero no logra tratarse, luego de tantos años de lucha el deseo se hizo realidad, y el proyecto comenzó a debatirse en el recinto de diputados todos los martes y jueves. Las sesiones de debate terminaron y ahora se espera el segundo tiempo del partido: la sanción del proyecto tendrá lugar el 13 de junio.

El lunes, la marcha se encabezó bajo el grito colectivo para que se legalice el aborto así miles de mujeres dejen de morir en la clandestinidad y definieron dicha sanción como una “deuda que tiene el estado y que puede hacer historia con la sanción de la ley”

“Cuando se tiene la discusión por la despenalización hay que partir de denominadores comunes. Ninguna mujer elije como método conceptivo el aborto, hay muchas que mueren por la práctica. Es muy necesario que la ley salga y que salga ya, pero que no quede ahí sino que se lleve adelante la aplicación de ley, no termina todo el 13 de junio”, explicó la referente del frente de mujeres de La Cámpora en La Matanza.

El error que enfrenta una parte de la sociedad es poner el foco de la discusión en que si se legaliza el aborto, la cantidad de mujeres que lo llevarían a la práctica aumentaría. Negar la interrupción voluntaria del embarazo es negar la realidad y seguir contribuyendo a las prácticas clandestinas que dejan un saldo importante de mujeres muertas.

En Argentina, actualmente se están realizando 400 mil abortos por año. Anualmente, hay alrededor de 700 mil embarazos de los cuales el 10% corresponde a adolescentes que fueron abusadas y no pudieron abortar, algo que casi sucede con la niña de Salta que tiene 11 años y fue violada por su padrastro.

“El aborto clandestino sale entre 1000 y 1500 dólares, y las pastillas de misoprostol salen 3200 pesos y para comprarlas necesitas una orden que no te la hacen en el hospital, encima si sale mal podes ir presa o terminar muerta. De 245 personas embarazadas, hay 46 que abortan. No es estar a favor o en contra del aborto, es no querer ninguna muerta más”, continuó la referente de Vivas nos queremos.

También, hizo hincapié en que estamos en el año 2018 y que se debe abandonar la idea de que el cuerpo de la mujer debe ser solo para gestar señalando que es un gran momento para empoderarse y defender nuestros cuerpos. “Si queremos ser madres, lo vamos a ser porque lo deseamos sino no, no vamos a tener un hijo por una imposición social”, siguió Lozano.

“La legalización del aborto va a ser un gran triunfo del movimiento feminista, es algo de urgencia. Pero después de legalizarse, se debe llevar a cabo la aplicación de la ley donde el estado debe implementar la educación sexual integral y proveerle a la salud pública los elementos necesarios para realizar abortos”, concluyeron en un tono de esperanza Silva y Lozano.

 

 

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